No quiero hacer gran tema de esto, me produce rechazo pensar que escribiré mucho por algo que no debería ser tema, por algo que no me incumbe pero que inevitablemente llegó a mí a través de las situaciones de la vida. No quiero que pases por lo mismo que yo pasé, a pesar de que la vida de por sí ya te hizo mucho daño, al nacer no deseada, al crecer alrededor de gente que no es la mejor para traer niños al mundo. Tu padre es también el mío y sé de lo que estoy hablando cuando me refiero a ti. Ya es muy tarde para echarle la culpa a él de las cosas que han sucedido, a pesar de que es gran responsable de la historia de nuestras vidas. Ayer te conocí y eras pura ternura, tal como me imagino (y como nuestro padre me lo ha dicho) lo era mi hermana o yo a tu edad. Admiras profundamente a tus padres, amas con pureza y lealtad y sólo buscas lo mejor para tus queridos. Te esfuerzas por agradarles y por lo mismo te va bien en el colegio, cuidas a tu hermana menor a pesar de que ella no es muy buena contigo a veces y te sientes responsable de los problemas que tiene tu familia: que falta dinero, que discusiones, que tu padre está enfermo, etc. Lo más probable es que no tengas muchos amigos en el colegio, se te acerquen para que les ayudes con los trabajos o para de alguna manera aprovecharse de ti, al verte tan buena. Espero eso no sea lo único que te pase y que realmente tengas entre tu círculo de compañeros una persona que realmente te aprecie y quiera y cuide de ti, además de tu familia, que a veces puede ser (y será) un poco ingrata con todo lo que has dado…
Estoy luchando contra el impulso de borrar estas palabras, suelo ser muy dura en estas cosas y encuentro innecesario lo que estoy haciendo, pero escribo igual. Quizás algún día leas esto o no, pero me vi en la necesidad de expresar mi reacción frente a conocerte, o conocerlas. Por alguna extraña razón, tu hermana menor no me inspiró tanta empatía como tú, lo más probable es que sea porque ambas nos parecemos mucho más, tu hermana menor se parece a mi hermano menor, son seres adorables pero muy difíciles de trato, lo más probable es que no entiendas como no demuestran un poco de aprecio frente a tu amabilidad, pero si hay algo que he aprendido es que no hay que esperar retribución de las cosas que una hace: la vida misma se encargará de agradecer lo bueno que hagas y, al mismo tiempo, de hacerte pagar por tus errores.
Quizás por eso mismo te escribo esto, como retribución a un gesto tuyo muy amable que fue prestarme tu computador sin ni siquiera conocerme, porque lo necesitaba para un viaje en el que me mandaron mis convicciones y responsabilidades como una estudiante movilizada en un período de gran conflicto social. Agradezco eso, porque podrías no haberlo hecho. Sé que en parte fueron las ansias de conocerme, no sé qué tanto te habrá hablado de mí o qué te habrán dicho. Desconfío en el criterio tu padre (y menos de tu madre) para describirme, por lo mismo yo quiero que me conozcas acá, quizás tu historia de vida sea parecida a la mía, es inevitable porque somos mitad hermanas y porque por cosas del destino nos han tocado vivir las mismas cosas:
Nací el 15 de marzo del año 1990, de un matrimonio joven e inexperto que se casó escapando de sus familias y de sus propios miedos. Pasaron tiempos difíciles, sin dinero pero con mucho amor por su hija y por los hijos que vinieron después, eso no significa que hayan estado destinados a estar siempre juntos. Luego de muchas infidelidades de mi papá (entre esas naciste tú) y muchos errores de mi mamá finalmente se separaron y cada uno hizo su vida por su lado: mi padre te tiene a ti y a tu hermana y mi madre a mí y a mis hermanos. Soy la mayor de 2 hermanos que ya conoces, tengo 21 años y hoy estudio Pedagogía en Educación Musical en la Universidad de La Serena, eso significa que seré profesora de música. ¿Por qué decidí estudiar eso? En el colegio me iba muy bien, al igual que a ti, primero porque mi familia siempre me impulsó a ser “buena estudiante” cuando era niña y ya cuando era grande, me di cuenta que mi educación sería mi liberación de una vida de la que no quería ser parte. Me refiero a esto porque no me gustaba vivir con mi familia una vez que naciste tú, obviamente no fue tu culpa, pero los errores que cometieron tus papás y los míos me hicieron daño durante mi adolescencia y lo único que quería era escapar y ser independiente y hacer lo que yo quisiera. Fue ahí donde descubrí la música, escuchando mucho rock, metal y acercándome a la guitarra y el teclado me sentí sanada, me sentía parte de algo. En retribución a eso que me sanó de alguna manera, quise estudiarlo y dedicarme a eso. La pedagogía vino después, cuando ya estaba en la universidad y sentí que esa sanación que tuve a través de la música podía ser para muchos niños y niñas más, concluí que si la enseñaba con ese fin el mundo quizás sería mejor. ¡Cuántas ganas siento de cambiar el mundo! me apestan los sistemas impuestos culturalmente por ciertos segmentos sociales que tienen el poder político y económico para controlarte. Lo más probable que a tus ocho años no entiendas todo lo que escribo, pero no es necesario que lo leas ahora, ni que entiendas todo lo que digo, quizás esto lo escribo más para mí.
No me acuerdo mucho de cuando fui niña, lamentablemente mi memoria siempre ha sido un punto débil, quizás tampoco no pasaron cosas tan geniales para acordarme. No quiero sonar malagradecida con el gran esfuerzo de mi madre al criarme a mí y mis hermanos ni el de mi padre al mantenerme. Recuerdo algunos viajes al sur en vacaciones donde conocí paisajes hermosos y pasé momentos bonitos. Recuerdo cumpleaños ingeniosos, donde nuestro padre inventaba juegos entretenidos. Recuerdo a mis abuelos, paternos que me quisieron mucho y me recibieron esperando que fuese la nieta que ellos soñaban. Finalmente cuando crecí les fui decepcionando, no querían una nieta que se vistiera de negro, que fuese inconformista, que fuese vegetariana o buena para discutir. Es mucho más cómodo dejar las cosas como son, piensan ellos. Mi abuela paterna, tuya también, es muy autoritaria y al ver que alguien o algo no es como ella quiere puede ser muy cruel. Así fue con nuestro papá, conmigo y con otros. Mi tata, abuelo tuyo también, fue un hombre esforzado pero irresponsable, bueno para tomar y engañar a su esposa y a cambio se ganó enfermedades y un mal genio, pero confío en que el amor que les entregó a sus hijos y nietos es verdadero. Mi abuela materna fue una mujer pequeña y humilde, con un corazón fuerte y un genio corto, la recuerdo con cariño cuando me recibía los fines de semana en su casa y comíamos pan con su mermelada. ´Íbamos a misa, nunca me gustó mucho, nunca me nació mucho creer en ningún Dios, me sentía rara orando o rezando porque pensaba que era un amigo imaginario y nunca me resultaron mucho las cosas imaginarias. Siempre creí en la fuerza de mis padres, en el ser humano, en el poder de la naturaleza… Mi abuelo materno no lo conocí mucho, era raro y medio alemán, intentó tocar el acordeón y de eso me acuerdo, había una banquita chica en la casa de él que me gusta mucho, hoy la veo y la encuentro extremadamente pequeña, tal como a ti y a tu hermana.
Ahora se retomará la reunión a la que tuve que asistir donde uso tu computador. Empiezo a ver caras conocidas, caras que salen en la tv o simplemente caras de estudiantes que piensan y sienten parecido a lo que yo pienso y siento, más allá de que existen muchas diferencias en nuestras vidas. Es extraño como actúa el ser humano, por más que intento estudiarlo nunca tengo conclusiones… Bueno, soy una simple mujer joven y estudiante, aún me queda mucho por recorrer, pero por alguna razón siento que es el fin de todo, que queda poco para terminar mi vida. Siempre me he sentido así, como al final de algo… Nunca he podido proyectarme mucho, no sé actuar frente a situaciones desconocidas, a pesar de que he aprendido a enfrentarlas sin miedo.
¿Qué pasará en el futuro? Menos idea tengo, no sé si te vuelva a ver, si te veré seguido, si quiera hacerlo. Me da pena verte viviendo lo mismo que yo tuve que vivir, debo ser sincera. Eres una niña de familia media pobre, media ignorante, metida en medio de un sistema que perjudica directamente tu vida, que te hace creer que al ser como eres y respondiendo a tus obligaciones llegarás a tu razón de vivir, pero no es así. Las veces en que me he sentido más libre es cuando me alejo de todo eso. Te aconsejo cuando seas capaz de hacerlo, lo hagas… Les sugiero eso a todas mis hermanas y mi hermano.
Yo me alejo con una buena música, yendo a la playa o un bosque o algo lejos de edificios y meditando. Me siento libre cuando siento el viento fuerte moviendo mi pelo y cierro los ojos y siento el frío. Es ahí cuando pienso que soy tan pequeña, a pesar de ser tan grande; soy tan joven, a pesar de ser tan vieja.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada